viernes, 29 de agosto de 2025

HORROR VACUI

Escribo y escribo y no logro llenar del todo éste gran vacío. Para que me hago tonto... Si todo éste conjunto de palabras, que durante años me ha acompañado, ni siquiera ha empezado a ser parte de su contenido. En realidad no sé porque ese afán de perseguirlo si nada lo compone, no podemos estar en él, ni atraparlo, ni conocerlo del todo. A mi, al menos, el vacío siempre se me escurre de las manos, de la conciencia cada vez que se me ocurre algo y, siempre de los siempres, va adelantito de lo que digo y de lo que hago, nunca atrás. Cuando me detengo a pensar en lo que podría continuar, el vacío me espera , me mira y me hipnotiza con el infinito espacio que ofrece la posibilidad de escribir o hacer lo que sea en él. Pero, en el caso de la escritura, cuando por fin hay algo que decir y las palabras comienzan a salir para alcanzarlo, el vacío, sin piedad, esquiva lo que digo y al hacerse a un lado provoca el tropiezo de mi pensamiento, haciéndolo caer y convirtiéndolo en escritura fría en constante movimiento. Ahora, en este momento, todo esto está sucediendo. Escribo y escribo y no logró llenar del todo el vacío. Sin embargo ahora entiendo el porque de perseguirlo y querer llenarlo: No tiene caso preocuparse de lo que no está en el vacío, si tienes la posibilidad de crear en este, todo el infinito. (Publicado originalmente el 12/12/12)