Por muy buenas razones en México estamos acostumbrados a desconfiar de los medios de comunicación, de las fuerzas armadas y de cualquier autoridad relacionada con el gobierno mexicano. Pero sin querer de mi parte defender a Televisa ni a la Marina me pregunto: ¿por qué no ha de ser Frida Sofía un fantasma? O ¿simplemente una confusión? ¿Por qué ha de ser un recurso mediático de Televisa y no otra posibilidad?
Es curioso como en un país lleno de personas crédulas, superticiosas y creyentes en poderes superiores; en una situación como fue el de la supuesta niña sobreviviente del Colegio Enrique Rébsamen se excluye la posibilidad de que fuese un fantasma quién le habló a los rescatistas para, en cambio, afirmar contundentemente que fue Televisa quién montó el “chou”. Los que no tenemos la habilidad de percibir sensiblemente fantasmas nos cuesta creer en ellos y entiendo que se dude de la presencia fantasmagórica de una niña bajo los escombros; pero todas aquellas personas que están seguras de la existencia de poderes superiores y de la vida después de la muerte; me parece, si no me estoy perdiendo de algo, que no deberían descartar la posibilidad de un fantasma. No se olviden que este sismo del martes cayó en 19 septiembre, igual que en el 85 y que dos derrumbes en la ciudad están relacionados con el nombre de Enrique Rébsamen. ¿casualidad natural o algún poder superior controla el mundo o es también un espectáculo montado por Televisa? ¿Qué pasa?Cada quién lo expondrá a su modo, pero si yo fuera creyente de este tipo me costaría trabajo desprenderme de la posibilidad de que Frida Sofía pueda ser un fantasma antes de cualquier otra afirmación.
Ahora los otros puntos que me intrigan es que suponiendo que Frida Sofía no fue un fantasma de aquellos de ultratumba ¿por qué también se descarta la posibilidad de que el rescatista – si no mal recuerdo-“Jorge” haya escuchado a una niña sobreviviente llamada Frida Sofía y materialmente no hubiera estado ella ahí? y por otro lado ¿por qué ahora si le creemos a un sub-secretario de marina diciendo que ellos, los de la marina, nunca dijeron nada sobre la niña? ¿ya se nos olvidó como las fuerzas armadas nos han mentido y nos confunden en la desgracia? ¿y los 43 estudiantes desaparecidos? ¿Cuando les creemos y cuando no a estas personas que dicen protejernos? También ¿por qué excluir la posibilidad de una confusión por la divulgación de varias fuentes informativas en este caso? En el caso del rescatista “Jorge” su estado de cansancio, de angustia, de estrés cambia su forma de percibir. Como en toda situación que se encuentra un ser humano, la percepción se relaciona con lo que acontece y estas dos se afectan mutuamente. Y quién no lo crea qué lo compruebe. Ahí tenemos como se siente México después del sismo del martes pasado. ¿No es distinta la percepción?
Existe la posibilidad de que “Jorge” realmente haya escuchado, no alucinó, lo que le cuenta a Televisa. ¿Por qué hemos de suponer que todo lo que él percibió ahí en el Colegio Enrique Rébsamen ha de ser materialmente y objetivamente comprobable? Lo mejor sería platicar con el rescatista, pero ahora me atrevo a decir que es posible que la presión y el deseo de querer encontrar con vida a alguien- el deseo de todos- y la situación con sus infinitas características provocaran la epifanía de Frida Sofía. “Jorge” se dispuso a escuchar bajo los escombros y encontró a Frida Sofía. Una voz que muchos necesitabamos. Tanto, que hasta el almirante en turno, a cargo del rescate le creyó -este último lo dijo en cadena nacional-. Y no sólo eso, todo el país también lo creyó; por la necesidad de tener materializada nuestra esperanza, aunque no hubiera comprobación alguna de esa materia. Se dice que bajo los escombros hay muchos sonidos y es difícil distinguir que es qué. La vida está en juego y la alta-tecnología por más de “primer mundo”, afín a la gran ciencia y racionalidad humana que sea no puede hacer nada ante la destrucción y la muerte. El rescatista se interna, oye a Frida Sofía entre un mundo sonoro angustioso y no se preocupa por si los padres de la niña la esperan afuera o por sí debe comprobar la existencia de la niña ante el público antes de exponer a otros su experiencia cuando existen tres losas encima de la niña. Él escucha a la niña y desea salvarla, sólo eso. Pregona su emoción y su descubrimiento a quienes le rodean; nadie de quienes lo acompañan lo cuestionan y todos le creen; y así una reacción en cadena se desata atrapando a todo interesado en el caso, a todo aquél que le da un sentido. De esta manera, Frida Sofía es parte de todos los que sufrimos el sismo, no de “Jorge” ni de Televisa, sino de todos, pues en el juego de vida-muerte en el que estamos inmersos ahora, donde la muerte es inminente y no nos queda más que confiar en lo que se presenta. Ahora bien, si en un futuro quiere evitarse este tipo de casos, entonces dejemos de confiar y vayamos a comprobar por nosotros mismos lo imposible.
Sobre la información, no queda más que decir que es un caos en este tipo de situaciones. Todo mundo crea versiones, no sólo “Jorge”, ni la marina, ni los medios. Al decir “todo el mundo”, es todo el mundo. Desde los padres de los niños atrapados hasta el brigadista jalando escombros. La inesperada desgracia nos descarrila de nuestra vida cotidiana y controlada para arrojarnos hacia el vacío dejándonos sin ningún soporte para vivir. Inmediatamente forjamos arneses para sentirnos seguros ante la desgracia. Ya sea particulares o colectivos; pero no podemos andar ahí sin algo a que sujetarnos. Cada quién crea su postura y percibe desde donde se encuentra; por supuesto que defenderá ante las otras posturas el lugar que ha logrado ganar; pues otro descarrilamiento sería fatal. Esto añadiéndole el desorden y la falta de organización producida por la cantidad excesiva de personas. El punto es que se cree ciegamente, con intensiones objetivas, en que Televisa utilizó la situación de Frida Sofía para sus intereses sin abrir mayores posibilidades del caso, lo que me lleva a sentir y pensar que en efecto aunque nos negamos con todas nuestras fuerzas, todos somos ese pueblo crédulo, supersticioso y creyente del que hablé al principio. La diferencia es que no percibimos los mismos fantasmas. Unos perciben fantasmas de ultratumba, otros fantasmas existenciales y otros políticos y mediáticos. El problema está en que siempre habrá quien crea que no es creyente y por lo tanto sea el poseedor de la verdad y prefiera ignorar, por miedo a lo desconocido, los fantasmas del otro.
De ser Frida Sofía una trampa de Televisa, mi ignorancia se queda con unas preguntas que desea que sea contestadas por alguno de ustedes. ¿Cómo es qué un “reiting” alto puede beneficiar a una transmisión televisiva sin comerciales y ninguna forma de publicidad? Mientras se transmitía la búsqueda de Frida Sofía – yo vi de 9pm a 2am – nunca apareció en pantalla publicidad directa alguna, pero puedo equivocarme. Desde mi perspectiva no veo de que manera pueda Televisa ganar mucho con la transmisión en vivo sin comerciales. Tengo entendido que las ganancias vienen principalmente de las empresas que se anuncian en su señal. Tal vez las ganancias serían otras, no económicas, o vendrían después en los noticieros que informaran sobre la búsqueda de Frida Sofía acompañados de espacios publicitarios. Sí, Televisa, como todos los medios, buscaba ganar credibilidad y adeptos para su cobertura y luego ganar dinero; pero de eso se trata la empresa; ¿pero buscaba alguna otra cosa malévola? Por favor, si alguien sabe, ayúdeme. Es posible que lo anterior se considere sin importancia y está bien; sin embargo creo que es necesario aclarar algunas cosas que van más allá de una posible farsa. ¿Para qué? Para poder vivir gustosamente entre fantasmas.
Total y absolutamente de acuerdo contigo
ResponderEliminarGracias Alejandro. Tarde mi respuesta, lo siento. Pero por estos lares nadie transita y poco sé de su situación.Te agradezco tu comentario. Saludos.
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