Si seguimos de frente
podemos encontrarnos siempre con la entrada al pinlodocto
que es un tipo de fantor
donde
los individuos deliunos esperan a
sus personas amadas.
Es como un alamínepe de gas glipó
con
equilibrio
constante en sus fuerzas centrales.
Es
importante tener en cuenta que ninguna silemina
puede ni comerse ni extraerse mientras el pinlodocto
esté dando vueltas sobre su propio eje.
Esto porque los relojes
invierten su movimiento bajo la condición de encontrar
atajos hacia el futuro y
absolutamente nadie,
incluso con la osadía de una tormenta,
puede cruzar el bataqué sin primero cantar
el lado catártico de las
insignias.
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